martes, 10 de marzo de 2015

Garfield

Bueno yo siempre digo q la realidad suele ser más alucinante que la ficción, y ayer vaya q lo re-comprobé, resulta al parecer, que el gato q se comió a mi hamster ha decidido declarar mi casa como su feudo.

Al más puro estilo de Don Gato y su pandilla (Top Cat) tuvo la frescura de ingresar nuevamente por una ventana, quizás hace un par de días, (no lo sé con exactitud), trayendo nada más y nada menos que una paloma recién cazada.

Como la habitación en cuestión tiene vista a la calle y solo la uso yo muy de vez en cuando, nadie lo molestó. Allí la desplumó, devoró y durmió la siesta cómodamente hasta llegar la noche. Al día siguiente decidió repetir la operación y ya no con una sino con quien sabe cuántas desafortunadas y regordetas palomas de los árboles del jardín posterior de mi casa.

El hecho es que luego de un par de días cuando se me ocurrió entrar al cuarto en cuestión, me llevé tremenda sorpresa al encontrar el suelo cubierto de plumas y algunos pequeños cerritos de (supongo yo, porque a estas alturas a la pobres palomas ni su mamá-paloma las reconocería) huesos y partes de palomas y hasta una masa asquerosa que hasta ahora no adivino qué diablos era, aunque presumo que eran las regurgitaciones del mismo gato o tal vez su baño porque tal como dicen el gato es un animal muy limpio y sólo dejó esos desperdicios en un sólo lugar, pequeño favor que me regaló entre tanta desolación y muerte.

En fin ya recuperado del shock, escuché unos ruidos detrás de un librero antiguo de mi época universitaria, y tal como lo presentí desde que entré al cuarto, ahí estaba escondido el susodicho, "agazapado en su habitacion fusil en mano Matador" y mirándome entre las rendijas de los libros con sus enormes ojos verdes. Ninguno de los dos hizo movimiento alguno, yo porque estaba de nuevo en shock, y esa bestia porque por su tamaño no parecía ser un gato sino un gato montés!. Además noté que por su actitud no estaba dispuesto a dejar que lo eche de mi casa así como así, por más que lo espanté, me seguía mirando como si fuera a saltar sobre mí en cualquier momento.

No me quedó más remedio que retirarme para traer apoyo logístico, un palo de escoba y por si acaso gas pimienta no vaya a ser que el animalito me quisiera dejar algún (otro) recuerdo en la cara. Y qué creen? aún con el palo de escoba, Garfield no se quería mover de su sitio y sólo daba vueltas cerca de la ventana como esperando el momento de atacar. Ahora el intruso (¿o la presa?) parecía ser yo... no podía creerlo!

Me retiré de nuevo y traje ahora sí un escobillón enorme y con eso lo fui empujando hacia la ventana y aún parado en el filo no quería largarse, hice un último empujón con el escobillón para tirar a Garfield por la ventana hacia el vacío, y recién allí reaccionó con furia: maullando como loco quiso venirse contra mí, por suerte el escobillón era largo y lo contuve pero me llevé un vidrio de la mampara en el intento y con el ruido de los pedazos cayendo dentro y fuera del cuarto hacia la calle, se armó tal escándalo que finalmente el minino salió huyendo hacia los techos vecinos.

Después de ello me quedó la tarea de limpiar todo el regadero de vidrios, desechos de plumas, palomas muertas, puficats y solo Dios sabe qué más, y la verdad, varias horas después ya no me quedaron ganas de tener gato como mascota, no porque tenga miedo no! sino que hombre con gato se ve medio gay... sólo por eso... No.

domingo, 1 de marzo de 2015

My wandering days are over - Belle and Sebastian (traducción)

Escucha la canción

Mis días de juerga se terminaron, lo sabes
¿Significa eso que me estoy poniendo aburrido?
Dime tú
Ahora estoy cansado de escucharme a mí mismo
Estoy cansado de arreglar las cosas de Michael y del resto de ellos

Sabes que mis días bip-bopping se terminaron
Colgué mis botas y me retiré de la pista de baile
Ahora el centro de mi así llamado ser es
El espacio entre tu cama y el armario
con las puertas de persiana

Dije: "Mis días de celibato terminaron"
Me pusiste directo en los puntos más finos de mi discurso ensayado
En el espejo de mi baño de vapor
Cuando el lino cuenta una triste historia en un monólogo

Seis meses después, el invierno se ha ido
El pony desencantado
Salió de la ciudad con el muchacho del circo
El muchacho del circo se quedó solitario
Es verano, y la canción de su hermana
Ha sido escrita para los solitarios
El muchacho del circo se siente melancólico

Tiene que ser el destino que lo hace
Una bruja fantasmagórica en un vestido sexy me ha estado molestando
Con la historia de la manera en que debe ser
Con la historia de Sebastián y Belle la cantante otra vez

Dije: "Mi hombre orquesta se ha acabado"
Golpeé el tambor por última vez y me alejé
Te vi en el restaurante japonés
Estabas haciéndolo para hombres de negocios en el piano, Belle
Dijiste que era una vida de infierno
Dijiste que era el infierno

domingo, 22 de septiembre de 2013

Chispazos de Rodrigo

Rodrigo: 5 años de edad, sentado a la mesa junto a toda la familia, de pronto alza la voz interrumpiendo la alegre conversación de los adultos, y pregunta con tono solemne:
- ¿Ustedes saben qué es LA MUERTE?
De pronto todos nos miramos atónitos las caras pensando cómo responderle. Y luego de un corto pero paradojicamente interminable momento de tensión, él mismo se responde:
- La muerte es cuando algo es GRACIOSO... eres la muerte!
Y sonrió tan alegremente que todos estallamos en risas liberando nuestra preocupación.

Gracioso es ver cómo con los años el conocimiento de los adultos crece en detrimento de nuestra inteligencia... y los niños lo saben muy bien... xD literalmente juegan con nosotros.
Gracias pequeño gran amigo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Pa' pavo yo...

El otro dìa estaba almorzando en la playa con una amiga y luego de que terminamos, decidimos irnos porque ya era tarde y hacía frío. Al momento de pagar, el mozo, a quien yo conocía desde hacía varios años, se demoró más de lo normal, asì que cuando por fin apareció, al momento de pagarle le dije sonriendo:
- Ya nos íbamos a escapar!
A mi siempre me pareció un tipo muy correcto y amable. Hacía años que atendía los negocios de venta de comida que su madre tenía en el pueblo. Y como todos los años voy siempre a veranear a ese balneario, ambos nos conocíamos de vista pero jamás habíamos conversado más de lo necesario.
Cuando le extendí el billete y mientras lo revisaba minuciosamente, yo le pregunté:
- ¿Está bien?
Y su respuesta me dejó atónito por un momento:
- Sí está bueno, está bueno como tú...
No sé si sería por efecto de algunos tragos que el chico traía encima que se animó a decirme aquella barbaridad que sin embargo me hizo reir mucho, o porque ese día se había levantado particularmente sexy. Debo mencionar que yo sabía muy bien que el era gay, pero jamás se me pasó por la cabeza que alguna vez me diría algo así.
Le conté lo sucedido a mi amiga y ella también estalló en risa y hasta empezó a animarlo al mozo con la siguiente frase:
- Pero con él tienes que ser mandado porque es bien tímido ah?

Aquella frase me dejó pensando varios días y originó un nuevo recuento de mis experiencias de timidez a lo largo de la historia de Kalinixenko. Porque la verdad es que sí, lamentablemente debo reconocer que mi amiga tenía razón. Al menos para las cuestiones de mujeres siempre he sido muy tímido. La mayoría de las veces fueron ellas las que tuvieron que dar el primer paso al ver que yo nunca me animaría a declararme o a intentar algo más allá de lo que dicta la amistad.

Creo que todo se originó cuando apenas estaba en el colegio: una amiga me quiso presentar a una chica a la que supuestamente yo le gustaba, pero en el momento de la presentación, recuerdo que todo iba muy bien hasta que mi amiga casi me obligó a darle un beso en la mejilla a la susodicha. De inmediato entré en pánico y no se me ocurrió mejor idea que salir corriendo de allí. Obviamente la niña nunca más volvió a hablarme y durante todo el resto de mi secundaria, (y tranquilamente podría decir de mi vida), lamenté aquel incidente, mucho más aún cuando ella, año tras año se iba poniendo más y más hermosa creciendo por todos lados, al punto que traía locos a todos mis compañeros. Ironías de la vida. Creo que ese momento marcó mi sendero de timidez y de pesares para aquellas mujeres que tuvieron que tomar acciòn ante mi inacción el plano amoroso.

Así la primera de las chicas con carácter que se cruzaron por mi vida fue Eva, a la cual me cruzaba en el bus casi todos los días que volvía a casa desde la universidad. Varias veces habíamos cruzado miradas y era obvio que ambos nos gustábamos. Pero yo jamàs me iba a atrever a decirle algo. Resignada, la pobre tuvo que pràcticamente cantarme al oído un día que nos tocó estar parados uno junto al otro en el bus. Así que, casi obligado, más por corresponderle que por valentía, me animé y le escribí una carta que se la entregué antes de bajar en el paradero, diciéndole:
- Disculpa creo que se te ha caído esto...
Ella la recibió mirándome con sus enormes ojos redondos, los cuales parecían estar más asustados que los míos. Pero al día siguiente la volví a ver y ella me agradeció el gesto y por fin pude disfrutar de mi primer largo y glorioso romance.

Tiempo después, en la piscina del club, a la que iba a nadar tres veces por semana, solía cruzarme con dos chicas, de las cuales una me atraía sobremanera y nunca me animé a hablarles debido a ello. Fueron ellas las que tuvieron que empezar a hacerme bromas desde lejos, para que yo al menos sonriera y por fin me acercara a ellas. Me dijeron que hasta pensaban que yo era gay porque ni siquiera les mandaba una mirada lasciva. Bueno, eso creían ellas...

Mi primera novia "oficial" en la universidad, con quien pasaba horas interminables hablando por teléfono para horror de mi madre y mi bolsillo, tuvo que repetirme decenas de veces "te quiero" hasta quedar sin saliva, como me lo recordaba siempre, para poder convencerme de que en realidad yo le gustaba más que como amigo. Y luego de la primera vez que nos vimos en persona, tuvo que preguntarme si no le iba a dar un beso de despedida... yo ya andaba varios pasos lejos de su puerta y tuve que regresar totalmente avergonzado pero derramando felicidad pura... era tan hermosa...

Mi segunda novia se reía recordándome en todas las reuniones sociales, de que tuvo que darme hasta la dirección de su casa para que yo fuera a conocerla en persona, pero yo nunca me animé. Tuvimos que conocernos en un lugar "neutral" al ver que yo no me animaría nunca a aparecerme en su casa.

Una noche de tragos, la prima de mi mejor amiga, estuvo a punto de ultrajarme para que yo respondiera a sus insinuaciones. Y no es que yo no quisiera sino que me daba vergüenza hacerle el amor mientras otra de nuestras amigas dormía plácidamente a nuestro costado. Años después descubriría que la dormida nunca estuvo dormida por completo. Por el contrario escuchó y vio todo lo que pasó aquella noche, y para colmo fue a contárselo a mi mejor amiga. Perdí una amiga pero la prima valía mucho la pena.

Estando en el instituto de idiomas recuerdo que tenía una novia que estaba aún en el último año de colegio. Yo entonces ya estaba en la universidad pero la quería bastante y por ello no traté de propasarme (mucho) con ella. Pero ella tenía una amiga que era muy coqueta y siempre me pedía que la acompañase a su casa. Por desgracia mi novia vivía al norte y su amiga y yo vivíamos al sur de la ciudad, así que empezamos a regresar juntos en el mismo bus. Yo no me di cuenta de sus intenciones, o como siempre no lo creí al menos al principio, pero ella buscaba quitarle el novio a su amiga, no tanto por maldad como por vanidad. Para cuando me dí cuenta ya ella estaba rozándome más de la cuenta en los viajes pero por suerte el mes de clases había terminado. Al mes siguiente por si acaso me cambié de horario porque sabía que más temprano que tarde sacaría los pies del plato.

En un viaje a la provincia, una chica algo traviesa a la que acababa de conocer, desesperada porque después de pasarse el día entero mostrándome su ciudad, yo no me animaba aún a mostrarle mi afecto, tuvo la genial idea idea de llevarme a un mirador, en la cima de una montaña para lograr por fin que yo accediera a sus encantos y aplacara sus fuegos internos. Esa sensación extraña de estar en la cima de una montaña donde no sólo te sientes el rey del mundo sino también lo que es la libertad total... pocos lugares pueden arrugarte así el alma... y hacerte humilde de verdad... esa sensación nunca se olvida... lo que sucedió con la chica es ya sólo una anécdota de felicidad continuada.

Pero sin duda la más original de todas fue una antigua compañera de trabajo: Karen, tan linda como inteligente y ocurrente. Ella me conoció cuando yo aún andaba con una novia, que me traía maltrecho. Ambas se conocían además, puesto que yo llevaba a mi novia siempre a mis reuniones con los compañeros de trabajo. Pero un buen día, Karen me escribió un email donde mi nombre decía "Kalin" y mi apellido decía "Why don't you come over" y en el mensaje de la carta además de las acostumbradas bromas de siempre que nos hacíamos entre colegas y como excelentes amigos que éramos, me puso una nota al final:

"Kalin, ¿porqué siempre tienes que traer a tu FUTURA EX a nuestras reuniones?"

Simplemente genial.






sábado, 9 de marzo de 2013

Sábado

Estaba seguro que era Viernes
creo que ando por las nubes.
No vaya a ser que hoy me acueste,
me despierte, y sea Lunes!

Nunca pierdo nada propio
ni siquiera los papeles,
hoy en cambio he olvidado
billetera, lentes y calzones

No sé qué es lo que me pasa
siempre fui muy ubicado
en la calle no tropiezo,
ni siquiera en el Mercado

Yo que siempre me burlaba
de los dichos de la abuela:
No es que seas despistado,
Solo estás enamorado.



lunes, 21 de mayo de 2012

El dia que casi mato al viejo del susto

Una noche cuando estaba a punto de salir a una discoteca con mis amigos, recibí la  llamada de una ex novia con la que no tenía una relación formal pero nos veíamos cada cierto tiempo. Se le oía totalmente ebria y me pedía, casi exigiendo, que la recogiera en un bar en el que se encontraba con sus amigas, porque no quería llegar a su casa y que su madre la viera en ese estado tan lamentable. Le expliqué que no podía, porque esa noche tenía un compromiso y ya me estaba alistando para salir, pero ella, terca como todos los borrachos, no entendía razones. Luego de una breve discusión, quedamos en que ella vendría a mi casa y se quedaría a descansar en mi cuarto hasta el día siguiente, total, yo seguramente regresaría al amanecer, así que en teoría nadie la vería y yo la llevaría a su casa antes de que despertaran mis padres.

Al cabo de una hora y cuando yo ya empezaba a preocuparme, porque el taxi que la traía estaba demorando mucho, recibí un sms que decía:
– Kali, ayúdame no sé donde me está llevando el taxista...
En ese momento me asusté y pensé en lo peor que le podría pasar, más aún cuando por más que la llamaba no me contestaba. Me quedé sumamente preocupado, llamé a la policía para que rastrearan su celular y todo, luego, sin saber qué más hacer me puse a rezar por su bien. Luego de media hora de angustia, me volvió a llamar diciendo que se había bajado del taxi porque no se acordaba bien cómo llegar a mi casa, así que había decidido llegar a pie... sola, en sábado cerca de la medianoche, con su celular carísimo y su ropa fashion que definitivamente en mi barrio no pasarían desapercibidos jamás para los ladrones, pandilleros, fumones, mañosos y un largo etc... esta chica sí me estaba dando un buen susto... Salí de inmediato a recorrer la zona para buscarla, pero no la encontré, así que volví a casa más preocupado. Pero luego de unos minutos por fin se apareció tambaleándose en la puerta, al punto que casi nos caemos cuando se me abalanzó al momento en que le abrí. Me sentí sumamente aliviado al ver que estaba bien, pero aún así la bombardeé a preguntas, sin obtener ninguna respuesta clara.

Prácticamente la cargué hasta llegar a la sala, y apenas la eché en el sillón, me jaló y me empezó a besar frenéticamente. Yo le volví a explicar que no podía ser esa noche, porque tenía que salir. Así que me preguntó con quienes iba a salir. Cuando le dije que con unos compañeros de trabajo, se quedó desilusionada pero tranquila, pero cuando le mencioné que además irían un par de amigas, de las cuales una era mi ex y la otra me quitaba el sueño, montó en cólera y se empecinó en no dejarme salir, sólo para que no me fuera con ellas a la discoteca.

Yo intenté calmarla y hacerla entrar en razón, así que ella cambió de estrategia y optó por seducirme sabiendo que con la cólera no lograría nada. Mientras mis amigas me reventaban el celular, sumamente molestas porque las estaba haciendo esperar demasiado (se suponía que yo las recogería para ir a la disco), la borracha me jaloneaba y me arrastraba a punta de besos y palabras cariño-sucias como las llamo yo. Estaba en un dilema, tenía dos opciones: o dejaba a la borracha super caliente y me iba de inmediato donde mis amigas, o sucumbía a mis propios deseos y las dejaba a mis amigas esperando una hora más... total ya estaba bastante demorado, y ellas podían ir avanzando sin mí.

No se necesita conocerme demasiado para adivinar que opté por la segunda alternativa, creyendo tontamente, que luego de llevarla a la cama se dormiría. Resultó peor... Luego de una hora de sexo apasionado, yo prácticamente estaba mareado por su aliento alcoholico, y contrario a mis planes, ella quería más. Me dí cuenta entonces de que su plan era envolverme entre sus piernas toda la noche, para que yo no saliera por deseo o por agotamiento o por lo que ocurriera primero.

Decidí que ya había sido suficiente. Traté de escaparme de ella pero era imposible, se me prendía fuertemente y me gritaba que yo no saldría de la casa, que ella también era mi amiga, que merecía respeto y que yo no era un caballero por dejarla allí durmiendo sola... me decía de todo y hasta le tuve que tapar la boca para que no gritara. Me hizo recordar a cuando años atrás, otra novia loca me secuestró en su departamento y se plantó en la puerta armada con un cuchillo y un tenedor para que yo no me fuera. Aquella vez recuerdo que logró apuñalarme con el cuchillo y terminé con la camisa hecha jirones. Pero aquella loca sí era de cuidado, la de ahora era más sensata y no llegaría a tanto... pensé.

Empezó a echarse en el piso diciendo que se quedaría a dormir allí para que todos en mi casa vieran al despertar cómo yo la había dejado tirada y me había largado. Yo ya no sabía cómo convencerla de que subiera a mi cuarto a dormir y se callara. La hubiera cargado pero ella no se dejaba y seguramente nos hubiéramos rodado por las escaleras. Intenté por todos lo medios de hacerla entrar en razón, entrar al cuarto de visitas o a mi cuarto pero no se pudo. Así que la eché en el sillón de la sala y la abrigué con frazadas y me escapé como pude echándole llave.
Mi plan era regresar antes de que despertaran mis padres y sacarla de la casa o llevarla a mi cuarto hasta que estuviera mejor, pero no contaba con que en medio de la madrugada ella se levantaría y empezaría a mandarme mensajes para que volviera, y como yo estaba bailando y divirtiéndome, no los leí ni contesté nunca.

Lo siguiente del relato me lo contó mi madre al día siguiente totalmente enfurecida y con razón: Resulta  que la borracha intentó salir de mi casa, pero sólo llegó hasta la cochera, donde se quedó atrapada muerta de frío. Empezó entonces a dar vueltas y mandarme más mensajes, prendió la luz y eso la salvó. Mi padre es un anciano, ex-militar que suele levantarse cuando canta el gallo, siempre primero, como en el cuartel. Así que lo despertó la luz prendida y bajó a investigar armado con su pistola automática. Justo en el momento en que Rambo se acercaba a meterle plomo a los ladrones, en el silencio de la noche mi querida ex le tocó la puerta y al pobre viejo casi le da un infarto. Años antes le había dado un derrame cerebral asi que no podía andar jugando con sus emociones. Todo el dia siguiente estuvo con la presión alta y de paso mi madre también pero lo de ella era de la pura cólera... Me dijo que el viejo abrió la puerta e hizo entrar a la chica y hasta parece que la ayudó a subir a mi cuarto a que descansara.

Yo regresé al día siguiente sin saber nada, y la encontré durmiendo en mi cuarto... me acosté junto a ella pero cuando desperté ya no estaba... sólo pude ver la cara larga de mi madre en el comedor diciéndome:
– Supongo que esa señorita no volverá a venir ¿no?