El top 3 de los intentos de asesinato de Kalin se dió aquella vez en que descubrí un secreto terrible, como diría el chavo del ocho: sin querer queriendo.
Resulta que una ex novia de la universidad había vuelto a contactarme hacía poco, luego de un año de no tener comunicación alguna. Yo, que siempre la había conocido muy bien, noté de inmediato que tras su sorpresiva aparición y aparente alegría escondia algo.
Salimos un par de veces y a la segunda salida fuimos a comer algo y luego nos quedamos viendo una película en mi casa. Pero nos quedamos dormidos y cuando despertamos nos dimos cuenta que ya se había hecho de noche y ella tuvo que salir corriendo a su casa porque sus padres se molestarían mucho si llegaba tarde. Debido a la prisa olvidó su celular en mi casa, y recién nos dimos cuenta cuando llegamos a la suya. De inmediato entró en desesperación, se puso pálida y empezó nerviosamente a insistir en que yo regresara a mi casa a traer su celular en ese mismo instante. Yo andaba con sueño y era de noche, además al día siguiente tenía clases, asi que le propuse llevárselo al día siguiente a la universidad; pero para mi sorpresa ella siguió insistiendo. Su actitud me pareció extraña y cuando le pregunté cual era la urgencia, no me supo dar una respuesta convincente, asi que me negué tajantemente. Finalmente le prometí que se se lo entregaría antes de entrar a mis clases de las 7am. Por suerte estábamos en la misma universidad y aunque éramos de facultades distintas todas estaban reunidas en un mismo local, solo tendría que desplazarme un largo trecho caminando desde ingeniería hasta la sede de letras. Ella aceptó a regañandientes.
Al regresar a mi casa, de inmediato cogí el celular y este se encontraba en modo silencioso y habían varias llamadas perdidas. Aunque tenía curiosidad por saber porqué ella no quería que yo lo revisara, no lo hice; y no porque no quisiera sino porque no pude: si lo hubiera desbloqueado se habrían perdido los mensajes de alerta y ella sabría que lo revisé. Lo único que se me ocurrió pensar es que que ella tenía novio y no quería que yo me enterara. Pero durante la madrugada el celular vibró y me despertó, decidí entonces contestar y para mi sorpresa una voz de hombre preguntó por un nombre desconocido. Y no sólo eso, sino que dijo textualmente:
– Aló! ¿Diana? ¿como es el asunto?
Medio dormido le contesté:
– Equivocado
y colgué.
Me volví a dormir y no pensé en ello hasta varios días después. Cuando la volví a encontrar en la universidad a la hora del almuerzo. Yo estaba en una mesa solo y de inmediato se acercó a acompañarme con sus amigas. Nos saludamos y conversamos normalmente, luego sus amigas se fueron y ella se quedó conmigo pues yo siempre fui de comer muy lento. Mientras esperaba a que yo termine de comer, prendió su celular y se puso a revisar sus llamadas, de golpe entraron varios mensajes acumulados. Al cabo de unos minutos entró una llamada, y durante una fracción de segundo noté que me había mirado de reojo: estaba nerviosa. Siempre me han dicho que soy perceptivo, y a veces me basta el más mínimo gesto para saber qué está sintiendo la otra persona. Ella contestó pero no habló, solo escuchó y sin que yo le preguntara anunció con tono de fastidio:
– Equivocado.
La miré por un instante tratando de intimidarla y le dije:
– Recibes varias llamadas equivocadas?
– Si, creo que es mi ex novio, que todavía me molesta.
Al cabo de unos minutos volvió a recibir otra llamada y esta vez decidió contestarla aparte, se alejó unos momentos y se fue a los jardines de la cafetería. Luego regresó con cara de haber hecho alguna travesura. Decidí en ese momento aclarar las cosas porque era obvio que algo ocultaba, y tras hacerle un par de preguntas no me quedó ninguna duda: mentía. Ahora sí estaba seguro que ella tenía un novio.
Más tarde algo me haría sospechar algo más grave aún: la última vez que nos vimos ella me comentó que necesitaba dinero urgente para pagar la pensión de la universidad y que estaba pensando cambiarse de empleo porque le pagaban muy poco en el que tenía. Sin embargo, ahora apenas 4 días después me enseñaba orgullosa y feliz su nuevo MP4, el cual según me dijo lo había comprado con un dinero que le debían. No lo quise creer, pero habían pocas explicaciones para su repentina bonanza: atando cabos, deduje que estaba sangrando a algún incauto o estaba prostituyéndose. Me incliné por la segunda alternativa y me propuse averiguarlo.
Al día siguiente la invité a cenar a un sitio romántico y elegante en miraflores como para ir ablandando su posible resistencia. Fingí que todo estaba muy bien, luego de la cena recibió otra de las llamadas misteriosas y esta vez también se alejó para contestar. Así que luego se su llamada, le propuse caminar por el malecón y le dije que necesitaba hablar con ella. Fue así que estuvimos largo rato caminando al borde de los acantilados de la costa. Luego de un tiempo nos sentamos uno junto al otro sobre el pequeño muro que separa el malecón del precipicio de rocas y plantas trepadoras que da hacia el mar limeño. Estuvimos disfrutando la vista en silencio, hasta que decidí que el momento había llegado:
– Ya sé lo que estas haciendo...
ella se quedó en silencio unos instantes que me parecieron una eternidad, pero finalmente respondió:
– ¿Qué?
– ¿Adónde crees que te va a llevar eso? ¿sabes realmente en lo que te estás metiendo? ¿cómo has podido hacerlo? ... ya sé que estas trabajando de ... eso.
– ¿De qué?
– De eso pues no te hagas... de prostituta
– ¿Queeee?
No dijo más, no me miró, no me gritó, no me insultó, solo se quedó en silencio mirando al vacío negro de la noche sobre el mar frente a nosotros. Luego se levantó y trató de alejarse hacia el parque que estaba detrás. Yo me volteé sentándome de espaldas al precipicio y la seguí con la mirada. Como un rayo, de pronto ella se abalanzó sobre mí gritando:
– ¡¿Qué has estado haciendo Kalin?! ¡dime en este momento qué has estado haciendo sino te mato ahora mismo! ¡¿porqué dices eso?! ¡dime!
En realidad yo no estaba seguro de nada hasta ese momento, pero fue justamente esa reacción la que me lo confirmó todo, en lugar de ofenderse por lo que le había dicho, ella solo me preguntaba porque. No me dió tiempo a reaccionar (siempre he sufrido de motricidad lenta además) así que no pude esquivarla ni ponerme a salvo, me cogió del cuello de la casaca tratando de ahorcarme y apenas pude sostenerme con las manos del pequeño muro mientras sentía todo su peso empujándome hacia el barranco. Traté de explicarle que si no me soltaba ambos nos iríamos rodando cuesta abajo, como en el tango de Gardel, pero no le importó. Estaba como poseída por un odio sobrenatural. Luchamos por varios minutos hasta que ella misma se cansó y dejó de decir que no le importaba morir, cuando sintió que realmente ambos caeríamos al vacío, así que empezó a pedirme tardíamente que me levantara y nos salvara a los dos. Yo sentía que las fuerzas me abandonaban y mis manos se resbalaban del muro y que mi cabeza rozaba las hojas de las primeras trepadoras tras de mí. Recién cuando ella me soltó del cuello y se dejó caer sobre mí, pude reincorporarnos lentamente. Sudando frío, nunca en mi vida agradecí más como entonces los abdominales que me hacían practicar a diario en el gimnasio. Me quedé en silencio recuperándome del susto, y sin saber si estaba en shock por el peligro salvado o por haber descubierto la terrible noticia. Ella me quedó mirando y me agradeció por "haberle salvado la vida". Yo me sonreí, diciéndole que en realidad la salvé de ella misma pero no quise decirle que solo pensaba en mí en ese momento.
A continuación la llevé a su casa pero en el camino le pidió al taxista que nos llevara a un parque cercano de su distrito, donde, quería seguir interrogándome para descubrir cuánto sabía yo realmente de sus actividades. Le inventé una historia de hackers informáticos y amigos que la habían estado siguiendo para salir del paso y obligarla a decir la verdad. Pero no quiso decir nada, al menos no esa noche.
Dos días después se apareció en mi puerta aparentemente sin ninguna razón. Primero dijo que quería estudiar, luego que tenía hambre y quería cenar, cenamos y finalmente quiso que la abrigara porque tenia frío. Le puse un edredón encima y ella pidió que me metiera con ella a la cama. Allí escondidos debajo de aquel edredón como para que nadie más escuchara un secreto tan terrible, mientras ella tapaba y destapaba nerviosamente un plumón resaltador, empezó a contarme una de las historias más increíbles que haya escuchado en mi vida:
– Kalin, soy prostituta...
Uno de los primeros blogs donde recopilo historias de mis diferentes diarios, pueden ser alegres o tristes, graciosas o monótonas, simples o increíbles, juzguenlo Uds. Al final siempre trataré de hacer que muestren un poco de optimismo en el difícil arte de enfrentar la vida sonriéndole a quienes nos rodean.
sábado, 4 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
Asesinando a Kalin (parte 2)
La segunda experiencia al borde de la muerte, me remonta a algún día de verano del 2009. Ella y yo habíamos ido a veranear a mi balneario favorito. Aquél donde solía pasar interminables horas caminando por la playa o tostándome al sol. Aquella apacible caleta de pescadores y tablistas donde quedé curado para siempre de mi alergia, con los deliciosos platillos a base de pescado fresco, servido casi de inmediato en los restaurantes al borde del mar. Aquél en cuyo extenso muelle uno podía practicar la pesca o simplemente admirar la grandeza del mar.
Pues fue precisamente ese muelle testigo de mi tragedia. Después de una alegre tarde de sol fuimos a pescar con mi novia, tirando cordeles de nylon con anzuelos y carnadas desde el muelle. Ella con suerte de principiante sacó rápidamente del mar algunas mojarrillas (peces comestibles), mientras que yo solo enganché un pequeño y triste cangrejo. Herido en mi orgullo le propuse cambiarnos de zona y terminamos parados en el extremo final del muelle donde tampoco tuve mayor suerte. Estuvimos tomando fotos a un par de delfines y jugando con las carnadas, cuando de pronto empezó a hacer frío y decidimos levantarnos para regresar.
En medio de bromas y juegos, como para entrar un poco en calor, nos empezamos a dar pequeños empujones mientras guardábamos nuestras cosas. El problema es que ella siempre había sido algo tosca e imprudente, tanto así que a veces no medía su fuerza y a veces la llevaba a tampoco medir el peligro. Aquella vez imagino que le pareció gracioso verme caer al agua cual si el mar fuera una gran piscina, así que balbuceando debido al frío me miró fijo a los ojos y me dijo: –Kalin... un accidente Kalin..., la niña había decidido, siempre tan dulce y sin perder la sonrisa, enviarme al agua de un certero empujón estando yo parado al borde del muelle y aprovechando que no había baranda en ese punto. De inmediato al ver mi cara de pánico yéndose al fondo del mar, se le desdibujó toda la sonrisa pues aunque estiró su brazo tratando de alcanzarme, no lo consiguió.
Fue así que aquella tarde recibí literalmente uno de los golpes más grandes de mi vida pues la caída era de aproximadamente 15 metros, estando yo muerto de frío y con polera de manga larga y sandalias de cuero. Aunque traté de acomodarme para la caída, el golpe dolió... y mucho. Aunque el impacto me sirvió para reanimarme y entrar en algo de calor pues aunque me hundí un par de metros, logré salir a la superficie totalmente adolorido y con la seguridad de que esta vez sí había llegado mi fin. Una vez a flote noté que la polera no m dejaba nadar y que las sandalias con el cuero mojado pesaban demasiado, así que tuve que deshacerme de ellas. Arriba del muelle lograba distinguir los gritos de mi adorada novia pidiendo que me ayudaran o me lanzaran un salvavidas, obviamente nadie se lanzó ni me lanzaron nada tampoco, porque simplemente ya no había casi nadie: Una pareja de enamorados y un par de viejitos pescando, eso era todo. Muerto de frío de dolor y de miedo, comprendí que jamás llegaría hasta la orilla de la playa, pero gracias a mis ángeles de la guarda, de pronto recordé que a unos 50 metros había una vieja escalera de hierro fundido del siglo XVII que aún hoy en día es utilizada por la gente del pueblo a pesar de estar toda carcomida por la sal y la brisa marina. Sin tiempo para pensar, decidí intentarlo con muchas dudas de si llegaría o no, puesto que yo nado solo en la piscina y no en el mar y ya de por sí me cuesta hacerme una olímpica de corrido. Esta vez luchando contra las olas del mar y el frío y por mi vida, tenía que intentarlo mientras arriba la loca seguía dando alaridos y pidiendo que me ayudaran. Ello solo conseguía ponerme más nervioso y se me iba más rápido el aire de los pulmones. Por fin cuando vio lo que intentaba hacer, se calmó un poco y también la calma llegó a mi.
Llegar a la escalera con ayuda de las olas, no fue lo más difícil sin embargo. Lo peor fue cuando al querer asirme a la bendita escalera la base se encontraba llena de corales filosos que me dejaron las canillas sangrando. Al notar la sangre fluyendo entre los vellos de mis piernas empecé a rezar para que esas aletas que veía a regular distancia siguieran siendo los delfines que fotografiamos unos minutos antes y no unos hambrientos tiburones. El aire no me daba para más, tuve que quedarme asido solo con los brazos y subir las piernas para evitar los molestos corales mientras recuperaba el aliento. Me reía de mí mismo imaginándome como un Koala o un perezoso y con ello trataba de darme ánimos para no soltarme.
Con un poco más de aire ahora la tarea consistía en subir la (esta vez ya no bendita sino más bien) maldita escalera, ¡puesto que los barrotes eran demasiado gruesos y las manos se me resbalaban y dolían!. ¿Porqué aquellos marineros y cargadores de sacos de azúcar del siglo XVII tenían las manos tan grandes? yo ya me sentía bastante pequeño frente al inmenso mar, al interminable muelle y ahora frente a los gruesos barrotes. De pronto se me vinieron a la mente las increíbles historias del capitán Ahab y su tripulación mientras perseguían a la Moby Dick y me imaginé en el cómico papel de un marinero curtido y quemado por el sol arriando cuerdas y velas, y lanzando arpones y maldiciones, creo que eso fue lo que me salvó la vida: la imaginación. El pensar en otra realidad distinta a la que me estaba sucediendo, hizo que olvidara el cansancio por un buen rato. Y aunque a mitad de la larguísima escalera no sentía los brazos y tuve que engancharme hasta con la cabeza para no caer nuevamente al mar, logré llegar a los últimos peldaños. Allí mi valiente princesa había llegado a rescatarme pero más bien estaba estorbándome. Por poco y la mando a la mierda con mi último aliento. Pero ella alcanzó a darse cuenta y subió de inmediato sin que le dijera nada para que yo pudiera terminar de salvarme.
Una vez arriba me temblaba todo, y por todo, me envolví en shock en las toallas, y a pesar de lo ocurrido, al ver su carita de loca totalmente asustada y sus ojos rojos por el llanto, le perdoné todo. Lo único que se me ocurrió decirle en ese momento fue:
– El próximo verano nos vamos a la montaña.
No hubo próximo por supuesto.
Pues fue precisamente ese muelle testigo de mi tragedia. Después de una alegre tarde de sol fuimos a pescar con mi novia, tirando cordeles de nylon con anzuelos y carnadas desde el muelle. Ella con suerte de principiante sacó rápidamente del mar algunas mojarrillas (peces comestibles), mientras que yo solo enganché un pequeño y triste cangrejo. Herido en mi orgullo le propuse cambiarnos de zona y terminamos parados en el extremo final del muelle donde tampoco tuve mayor suerte. Estuvimos tomando fotos a un par de delfines y jugando con las carnadas, cuando de pronto empezó a hacer frío y decidimos levantarnos para regresar.
En medio de bromas y juegos, como para entrar un poco en calor, nos empezamos a dar pequeños empujones mientras guardábamos nuestras cosas. El problema es que ella siempre había sido algo tosca e imprudente, tanto así que a veces no medía su fuerza y a veces la llevaba a tampoco medir el peligro. Aquella vez imagino que le pareció gracioso verme caer al agua cual si el mar fuera una gran piscina, así que balbuceando debido al frío me miró fijo a los ojos y me dijo: –Kalin... un accidente Kalin..., la niña había decidido, siempre tan dulce y sin perder la sonrisa, enviarme al agua de un certero empujón estando yo parado al borde del muelle y aprovechando que no había baranda en ese punto. De inmediato al ver mi cara de pánico yéndose al fondo del mar, se le desdibujó toda la sonrisa pues aunque estiró su brazo tratando de alcanzarme, no lo consiguió.
Fue así que aquella tarde recibí literalmente uno de los golpes más grandes de mi vida pues la caída era de aproximadamente 15 metros, estando yo muerto de frío y con polera de manga larga y sandalias de cuero. Aunque traté de acomodarme para la caída, el golpe dolió... y mucho. Aunque el impacto me sirvió para reanimarme y entrar en algo de calor pues aunque me hundí un par de metros, logré salir a la superficie totalmente adolorido y con la seguridad de que esta vez sí había llegado mi fin. Una vez a flote noté que la polera no m dejaba nadar y que las sandalias con el cuero mojado pesaban demasiado, así que tuve que deshacerme de ellas. Arriba del muelle lograba distinguir los gritos de mi adorada novia pidiendo que me ayudaran o me lanzaran un salvavidas, obviamente nadie se lanzó ni me lanzaron nada tampoco, porque simplemente ya no había casi nadie: Una pareja de enamorados y un par de viejitos pescando, eso era todo. Muerto de frío de dolor y de miedo, comprendí que jamás llegaría hasta la orilla de la playa, pero gracias a mis ángeles de la guarda, de pronto recordé que a unos 50 metros había una vieja escalera de hierro fundido del siglo XVII que aún hoy en día es utilizada por la gente del pueblo a pesar de estar toda carcomida por la sal y la brisa marina. Sin tiempo para pensar, decidí intentarlo con muchas dudas de si llegaría o no, puesto que yo nado solo en la piscina y no en el mar y ya de por sí me cuesta hacerme una olímpica de corrido. Esta vez luchando contra las olas del mar y el frío y por mi vida, tenía que intentarlo mientras arriba la loca seguía dando alaridos y pidiendo que me ayudaran. Ello solo conseguía ponerme más nervioso y se me iba más rápido el aire de los pulmones. Por fin cuando vio lo que intentaba hacer, se calmó un poco y también la calma llegó a mi.
Llegar a la escalera con ayuda de las olas, no fue lo más difícil sin embargo. Lo peor fue cuando al querer asirme a la bendita escalera la base se encontraba llena de corales filosos que me dejaron las canillas sangrando. Al notar la sangre fluyendo entre los vellos de mis piernas empecé a rezar para que esas aletas que veía a regular distancia siguieran siendo los delfines que fotografiamos unos minutos antes y no unos hambrientos tiburones. El aire no me daba para más, tuve que quedarme asido solo con los brazos y subir las piernas para evitar los molestos corales mientras recuperaba el aliento. Me reía de mí mismo imaginándome como un Koala o un perezoso y con ello trataba de darme ánimos para no soltarme.
Con un poco más de aire ahora la tarea consistía en subir la (esta vez ya no bendita sino más bien) maldita escalera, ¡puesto que los barrotes eran demasiado gruesos y las manos se me resbalaban y dolían!. ¿Porqué aquellos marineros y cargadores de sacos de azúcar del siglo XVII tenían las manos tan grandes? yo ya me sentía bastante pequeño frente al inmenso mar, al interminable muelle y ahora frente a los gruesos barrotes. De pronto se me vinieron a la mente las increíbles historias del capitán Ahab y su tripulación mientras perseguían a la Moby Dick y me imaginé en el cómico papel de un marinero curtido y quemado por el sol arriando cuerdas y velas, y lanzando arpones y maldiciones, creo que eso fue lo que me salvó la vida: la imaginación. El pensar en otra realidad distinta a la que me estaba sucediendo, hizo que olvidara el cansancio por un buen rato. Y aunque a mitad de la larguísima escalera no sentía los brazos y tuve que engancharme hasta con la cabeza para no caer nuevamente al mar, logré llegar a los últimos peldaños. Allí mi valiente princesa había llegado a rescatarme pero más bien estaba estorbándome. Por poco y la mando a la mierda con mi último aliento. Pero ella alcanzó a darse cuenta y subió de inmediato sin que le dijera nada para que yo pudiera terminar de salvarme.
Una vez arriba me temblaba todo, y por todo, me envolví en shock en las toallas, y a pesar de lo ocurrido, al ver su carita de loca totalmente asustada y sus ojos rojos por el llanto, le perdoné todo. Lo único que se me ocurrió decirle en ese momento fue:
– El próximo verano nos vamos a la montaña.
No hubo próximo por supuesto.
viernes, 27 de mayo de 2011
Asesinando a Kalin (parte 1)
En mi entrada anterior mencioné que una ex novia había atentado contra mi vida alguna vez. Pero no ha sido la única, ni la única vez... Ahora no es que yo sea un mal hombre y por eso mis novias me hayan querido asesinar, no... al menos espero que no... Lo que sucede en realidad es que siempre me ha atraido el peligro y al parecer el destino me juega bromas crueles de vez en cuando. Haciendo un repaso, me ha tocado un puñado de novias locas, donde cada una resultaba siendo peor que la otra. Trataré de mencioar los acontecimientos y tal vez los motivos que (supongo) las llevaron a querer adelantar el fin de mis días:
Junio del 2008
Extrañamente había sido una tarde calurosa debido al fenómeno del niño, que provoca una ola de calor en pleno invierno limeño, que lindo mi país!. Y justo ese día a mi novia de turno se le ocurrió la "genial" idea de ir a comprar un traje de sastre que necesitaba para postular a un empleo y me hizo recorrer todas las galerías y centros comerciales de la ciudad sin que se decidiera por ninguno. Yo como todo varón que se precie de serlo, aguanté a pie firme (y supongo que por amor) al menos las dos primeras horas. Luego de las cuales mi fastidio se tornó evidente pero aun así seguí acompañándola por casi tres horas más. Al final cansado, aburrido y con mucha hambre (algo grave para mi que me pone de muy mal humor) le pedí que al menos fuéramos a almorzar. Mi novia, por fin terminó compadeciéndose y apresuró la elección de su traje: el mismo modelo que había venido probándose desde hacía mas de una hora. Almorzamos como a las 5pm y ante mi sorpresa, en la conversación ella me propuso ir a descansar a un hotel para ducharnos, ver algo de tv-cable y dormir un poco ya que estábamos muy lejos de casa. Nosotros nunca habíamos ido a un hotel y mucho menos habíamos tenido relaciones sexuales. Así que supuse que "el momento" había llegado como premio a mi sacrificio. Entrando al hotel resulta que mi querida novia pidió (sí, ella) la habitación más cara con jacuzzi! y cuando yo estaba por pagar la habitación, me susurró al oído:
– No pienses que porque te he pedido venir, quiere decir que vayamos a tener sexo ah?
Yo me sonreí pensando que era una broma pero ella me miró muy seria, así que me enfurecí no solo por la testosterona sino también porque ya venía irritado y con calor, y le dije que mejor yo le pagaba una habitación simple y yo me largaba a mi casa. Ante ello, respondió:
– No, no te vayas ¿como me vas a dejar sola?, quédate... de verdad yo solo quiero descansar...
Ya una vez dentro de la habitación, ella cambió de actitud y estaba feliz, empezó a llenar la bañera del jacuzzi, mientras con suaves movimientos iba quitándose la ropa en un lento y delicioso striptease. Cuando yo me acerqué a comprobar el nivel de agua y la temperatura, ella se puso a jugar como una niña echándome agua y terminamos haciendo el amor por primera vez dentro de la bañera. A pesar de que terminé con las rodillas amoratadas, nunca olvidaré esa experiencia sobretodo por lo que sucedió después.Terminado nuestro baño, nos fuimos a la cama a seguir con la faena y finalmente nos quedamos dormidos. A mitad del sueño, éste se transformó en pesadilla. Me desperté sobresaltado sintiendo una almohada apretándose contra mi cara. Por un momento lo tomé como un juego, pero luego, a pesar que puedo contener la respiración por buen tiempo gracias a que suelo nadar seguido, el aire realmente empezó a faltarme y con ligeros toques traté de advertírselo a mi compañera. Ella por el contrario, aplicó más fuerza a la almohada, y en un instante ya tenía todo su peso sobre mi pecho y cara. Luego de forcejear un buen rato comprendí que con mis brazos no lograría quitármela de encima nunca, pues ella era alta y pesaba 12 kilos más que yo. Así que haciendo un gran esfuerzo logré sacármela usando las piernas cual luchador de muay thai, cuando ya casi no tenía aire y estaba totalmente en pánico y desesperado por sobrevivir. Ella se quedó a mi lado viéndome y luego de un silencio tenso, empezó a partirse de la risa de mi cara, pues además de asustado tenía un color violáceo. Acto seguido como si sufriera algún síndrome bipolar, se puso seria de repente, diciendo que me lo merecía por haberla "obligado" a tener relaciones. Mientras yo me recuperaba me preguntaba en que momento se me pasó por alto alguna queja de su parte.
Unos meses después recuerdo que le encontré unos cuchillos en su cartera y cuando le pregunté para qué los tenía, los empezó a blandir cerca a mi cara y cuello diciendo que no sabía porqué se le había ocurrido llevarlos consigo... tal vez porque pensaba matar a algún infortunado...
Desde ese día del hotel, pasamos muchas noches juntos. Sin embargo a su lado nunca más pude conciliar el sueño por completo. Siempre dormí con un ojo abierto... Es que nunca se sabe...
Junio del 2008
Extrañamente había sido una tarde calurosa debido al fenómeno del niño, que provoca una ola de calor en pleno invierno limeño, que lindo mi país!. Y justo ese día a mi novia de turno se le ocurrió la "genial" idea de ir a comprar un traje de sastre que necesitaba para postular a un empleo y me hizo recorrer todas las galerías y centros comerciales de la ciudad sin que se decidiera por ninguno. Yo como todo varón que se precie de serlo, aguanté a pie firme (y supongo que por amor) al menos las dos primeras horas. Luego de las cuales mi fastidio se tornó evidente pero aun así seguí acompañándola por casi tres horas más. Al final cansado, aburrido y con mucha hambre (algo grave para mi que me pone de muy mal humor) le pedí que al menos fuéramos a almorzar. Mi novia, por fin terminó compadeciéndose y apresuró la elección de su traje: el mismo modelo que había venido probándose desde hacía mas de una hora. Almorzamos como a las 5pm y ante mi sorpresa, en la conversación ella me propuso ir a descansar a un hotel para ducharnos, ver algo de tv-cable y dormir un poco ya que estábamos muy lejos de casa. Nosotros nunca habíamos ido a un hotel y mucho menos habíamos tenido relaciones sexuales. Así que supuse que "el momento" había llegado como premio a mi sacrificio. Entrando al hotel resulta que mi querida novia pidió (sí, ella) la habitación más cara con jacuzzi! y cuando yo estaba por pagar la habitación, me susurró al oído:
– No pienses que porque te he pedido venir, quiere decir que vayamos a tener sexo ah?
Yo me sonreí pensando que era una broma pero ella me miró muy seria, así que me enfurecí no solo por la testosterona sino también porque ya venía irritado y con calor, y le dije que mejor yo le pagaba una habitación simple y yo me largaba a mi casa. Ante ello, respondió:
– No, no te vayas ¿como me vas a dejar sola?, quédate... de verdad yo solo quiero descansar...
Ya una vez dentro de la habitación, ella cambió de actitud y estaba feliz, empezó a llenar la bañera del jacuzzi, mientras con suaves movimientos iba quitándose la ropa en un lento y delicioso striptease. Cuando yo me acerqué a comprobar el nivel de agua y la temperatura, ella se puso a jugar como una niña echándome agua y terminamos haciendo el amor por primera vez dentro de la bañera. A pesar de que terminé con las rodillas amoratadas, nunca olvidaré esa experiencia sobretodo por lo que sucedió después.Terminado nuestro baño, nos fuimos a la cama a seguir con la faena y finalmente nos quedamos dormidos. A mitad del sueño, éste se transformó en pesadilla. Me desperté sobresaltado sintiendo una almohada apretándose contra mi cara. Por un momento lo tomé como un juego, pero luego, a pesar que puedo contener la respiración por buen tiempo gracias a que suelo nadar seguido, el aire realmente empezó a faltarme y con ligeros toques traté de advertírselo a mi compañera. Ella por el contrario, aplicó más fuerza a la almohada, y en un instante ya tenía todo su peso sobre mi pecho y cara. Luego de forcejear un buen rato comprendí que con mis brazos no lograría quitármela de encima nunca, pues ella era alta y pesaba 12 kilos más que yo. Así que haciendo un gran esfuerzo logré sacármela usando las piernas cual luchador de muay thai, cuando ya casi no tenía aire y estaba totalmente en pánico y desesperado por sobrevivir. Ella se quedó a mi lado viéndome y luego de un silencio tenso, empezó a partirse de la risa de mi cara, pues además de asustado tenía un color violáceo. Acto seguido como si sufriera algún síndrome bipolar, se puso seria de repente, diciendo que me lo merecía por haberla "obligado" a tener relaciones. Mientras yo me recuperaba me preguntaba en que momento se me pasó por alto alguna queja de su parte.
Unos meses después recuerdo que le encontré unos cuchillos en su cartera y cuando le pregunté para qué los tenía, los empezó a blandir cerca a mi cara y cuello diciendo que no sabía porqué se le había ocurrido llevarlos consigo... tal vez porque pensaba matar a algún infortunado...
Desde ese día del hotel, pasamos muchas noches juntos. Sin embargo a su lado nunca más pude conciliar el sueño por completo. Siempre dormí con un ojo abierto... Es que nunca se sabe...
lunes, 23 de mayo de 2011
El Karaoke
Siempre me he sentido más lleno de vida cuando me se me ponen por delante las situaciones inesperadas, y con el pasar de los años me voy dando cuenta que haga lo que haga al final las cosas resultan más o menos bien.
El último fin de semana tenía pactada una cita con la chica que me roba el sueño: Ángela, una morena espectacular y tan bella persona a la que conozco hace muchos años y con la que siempre me unió una amistad muy fuerte y que ha evolucionado en algo más fuerte con el paso del tiempo. Lamentablemente Ángela ha tenido la mala suerte de pasar por una decepción amorosa que la ha llevado a preferir estar sola y con poca fe en el amor, sin embargo la misión en este momento de super Kalin es recuperar esa fe perdida como en la canción de Roberto Blades. Resulta que Ángela y yo iríamos a ver una película, y aquél domingo justo mientras me duchaba antes de salir a recogerla, recibí una llamada de mi ex-novia, Sandra, con la que siempre mantengo cierta comunicación a pesar del tiempo.
– Aló Kalinixenko como estás?
– Muy bien Sandrita, estoy alistándome para salir porque tengo una cita.
– Exactamente! te aviso que tienes una cita pero conmigo! justo estoy yendo hacia tu casa en un taxi, llego en 10 minutos... tienes que agradecerle al cielo porque de todos los chicos afortunados que podría haber elegido para salir hoy domingo, te he elegido a ti, así que apresúrate...
Me reí por un momento incrédulo ante la situación, porque asi pasa cuando sucede: uno quiere citas y nunca hay nadie y cuanto esta saliendo con alguien siempre se aparecen varias oportunidades juntas. Me reí también porque Sandra siempre fue así de presuntuosa, pero ante su silencio posterior, no tuve duda de que hablaba en serio y que como hacía mucho tiempo no lo hacía, había decidido aparecerse así de improviso en mi vida porque disfrutaba ponerlo todo de cabeza.
Le expliqué que esta vez era imposible porque estaba a punto de salir y ya tenía una persona a la que quiero dedicarle mi tiempo. Ella al instante puso un interés inusitado y de inmediato cambió su actitud de soberbia por una de sinceridad, replicando:
– Pero Kalin, mira por favor no seas malo, la verdad estoy yendo hacia tu casa porque me siento sola, no tengo con quien salir, aunque te parezca increíble no tengo a nadie, ni familia ni amigos y estoy realmente mal de ánimo...
Conmovido, comprendí entonces que la vida te pasa facturas cuando te portas mal con la gente, hace mucho tiempo yo me había alejado de esa chica gritándole justamente que por tratar mal a los que la rodean, tarde o temprano siendo ella tan guapa, se quedaría sola, y tal cual... aunque nunca quise que sucediera realmente. Después de meditarlo por unos instantes, y mientras me terminaba de vestir, y renegando porque desde niño me dieron pena los pajaritos heridos en la chacra de mi abuelo, decidí darle una oportunidad: se me ocurrió la delirante idea de invitarla a mi cita y presentarla con mi nueva novia (en este punto varios estarán moviendo la cabeza negativamtente), juntaría a mis dos amores (pasado y presente) a riesgo de que se vuelvan en mi contra como casi siempre suele suceder en estas situaciones.
Aún no sé bien porqué lo hice, tal vez fue por la curiosidad de ver que tanto había cambiado Sandra, tal vez porque aún la extraño, o porque soy un sentimental sin remedio y m conmovieron sus palabras, o tal vez porque que en el fondo siempre quise que Sandra se pareciera a Ángela en cuanto a su don de gente, o porque pensé que Sandra necesitaba amigas valiosas como Ángela como un ejemplo a seguir... no lo sé. Tal vez por todas esas razones juntas.
El hecho es que como quien se decide por la aventura en vez de la seguridad de la rutina, la invité, y al mismo tiempo llamé a Ángela para preguntarle si estaba de acuerdo con la idea de llevar a mi ex-novia a nuestra cita. Afortunadamente Ángela es una chica moderna de mente abierta y muy segura de sí misma, y aún conociendo toda la historia conflictiva entre Sandra y yo, y sabiendo lo loca que fue siempre (incluso atentando contra mi vida, pero eso lo contaré en otro capítulo) decidió aceptar y darle una oportunidad a la amistad.
Fue así que con cierto temor mezclado con adrenalina, recibí a Sandra y de inmediato salimos a recoger a Ángela. Mientras en el camino iba pensando qué hacer, se me ocurrió llevarlas a un karaoke. Ángela aceptó encantada puesto que siempre ha sido una cantante genial, y a Sandra le pareció una idea novedosa puesto que nunca había estado en uno.
Cuando llegamos al karaoke, éste se encontraba vacío por ser domingo pero igual nos quedamos y nos sentamos en los sillones alrededor de una de las mesas, pedimos cerveza negra y pisco sour, teníamos la pista de baile-escenario, barra, y todo el local a nuestra disposición. De arranque Ángela se lució con una canción romántica de Mocedades que nos emocionó a todos y eso hizo aflorar en nosotros el músico-poeta-loco que dicen todos llevamos dentro. Para mi sorpresa cuando le entregaron el micrófono a Sandra, ella no se sintió menos y por el contrario lo hizo muy bien!. Yo estaba incrédulo, valgan verdades, siempre la recordé como una pésima cantante, y si le aguanté escuchar sus chillidos alguna vez en el pasado, fue sólo porque el amor nos vuelve como a Shakira sordos, ciegos, mudos y hasta brutos no paramos... sin embargo al parecer con los años Sandra había mejorado mucho, y en qué forma!. Así que esta vez el punto flojo sería yo, que siempre fui muy malo para entonar. No obstante, poco a poco fui aclarando la voz e incluso descubrí que cantando en inglés las canciones me salían mucho mejor que en castellano, tal vez porque son las que más escucho.
Con el pasar de los minutos y ya con más confianza, decidí salir a cantar al escenario una de Joaquín Sabina, aquello pareció remover algunos recuerdos en Sandra -o tal vez serían las cervezas de malta que se tomó y porque siempre fue muy cabeza de pollo con el alcohol- pues a la siguiente canción decidió –medio en broma, medio en serio- "dedicarme" una canción de Gloria Trevi... el que haya escuchado esas canciones de su primera etapa como cantante cuando vivía arrastrada por su novio explotador, comprenderá el sentido de tales líricas... Ante la cara de sorpresa de Ángela, al principio me reí, y aunque por dentro -humano al fin- me sentía como un objeto en disputa, tuve que poner la mejor cara de palo que me salió, para no despertar suspicacias, ni celos obviamente.
Aunque por si acaso con el rabillo del ojo, yo andaba mirando al personal de seguridad -con la loca de Sandra nunca se sabe- en realidad, yo asumí que ella no lo hacía por celos, sino sólo porque a Sandra nunca le gustó sentirse desplazada, siempre quiso ser la favorita y ganar en todo, ahora quería ser la chica "a la que nunca se olvida". Siempre ella, la más jodida.
Por suerte en la siguiente canción, mientras Sandra salió al escenario a cantar una salsa muy alegre, abracé a Ángela y dándole un sonoro beso en la frente la llevé junto a la loca-jodida para que bailáramos juntos y allí se acabaron las puyas y todo volvió a la normalidad, sabía que con ello Sandra se daría por satisfecha y volvería a ser la chica amable que había sido hasta ahora. Al final todo terminó en una pequeña fiesta y hasta el personal del local se animó a cantar desde la barra y a celebrar junto a nosotros.
Nunca olvidaré esa noche, después de todo la pasamos genial, nos divertimos mucho, ellas se cayeron muy bien y parece que serán buenas amigas de ahora en adelante, yo por mi parte sin querer maté dos pájaros de un tiro: le llevamos un poco de alegría a Sandra y la hicimos sonreír durante largo rato y de paso despejé los fantasmas que veía Ángela en mi relación con mi ex-novia, puesto que pudo comprobar que solo somos amigos. Ahora al parecer, Ángela ha decidido -esta vez sí- darme una oportunidad para ver hasta donde llegamos, ya veremos.
El último fin de semana tenía pactada una cita con la chica que me roba el sueño: Ángela, una morena espectacular y tan bella persona a la que conozco hace muchos años y con la que siempre me unió una amistad muy fuerte y que ha evolucionado en algo más fuerte con el paso del tiempo. Lamentablemente Ángela ha tenido la mala suerte de pasar por una decepción amorosa que la ha llevado a preferir estar sola y con poca fe en el amor, sin embargo la misión en este momento de super Kalin es recuperar esa fe perdida como en la canción de Roberto Blades. Resulta que Ángela y yo iríamos a ver una película, y aquél domingo justo mientras me duchaba antes de salir a recogerla, recibí una llamada de mi ex-novia, Sandra, con la que siempre mantengo cierta comunicación a pesar del tiempo.
– Aló Kalinixenko como estás?
– Muy bien Sandrita, estoy alistándome para salir porque tengo una cita.
– Exactamente! te aviso que tienes una cita pero conmigo! justo estoy yendo hacia tu casa en un taxi, llego en 10 minutos... tienes que agradecerle al cielo porque de todos los chicos afortunados que podría haber elegido para salir hoy domingo, te he elegido a ti, así que apresúrate...
Me reí por un momento incrédulo ante la situación, porque asi pasa cuando sucede: uno quiere citas y nunca hay nadie y cuanto esta saliendo con alguien siempre se aparecen varias oportunidades juntas. Me reí también porque Sandra siempre fue así de presuntuosa, pero ante su silencio posterior, no tuve duda de que hablaba en serio y que como hacía mucho tiempo no lo hacía, había decidido aparecerse así de improviso en mi vida porque disfrutaba ponerlo todo de cabeza.
Le expliqué que esta vez era imposible porque estaba a punto de salir y ya tenía una persona a la que quiero dedicarle mi tiempo. Ella al instante puso un interés inusitado y de inmediato cambió su actitud de soberbia por una de sinceridad, replicando:
– Pero Kalin, mira por favor no seas malo, la verdad estoy yendo hacia tu casa porque me siento sola, no tengo con quien salir, aunque te parezca increíble no tengo a nadie, ni familia ni amigos y estoy realmente mal de ánimo...
Conmovido, comprendí entonces que la vida te pasa facturas cuando te portas mal con la gente, hace mucho tiempo yo me había alejado de esa chica gritándole justamente que por tratar mal a los que la rodean, tarde o temprano siendo ella tan guapa, se quedaría sola, y tal cual... aunque nunca quise que sucediera realmente. Después de meditarlo por unos instantes, y mientras me terminaba de vestir, y renegando porque desde niño me dieron pena los pajaritos heridos en la chacra de mi abuelo, decidí darle una oportunidad: se me ocurrió la delirante idea de invitarla a mi cita y presentarla con mi nueva novia (en este punto varios estarán moviendo la cabeza negativamtente), juntaría a mis dos amores (pasado y presente) a riesgo de que se vuelvan en mi contra como casi siempre suele suceder en estas situaciones.
Aún no sé bien porqué lo hice, tal vez fue por la curiosidad de ver que tanto había cambiado Sandra, tal vez porque aún la extraño, o porque soy un sentimental sin remedio y m conmovieron sus palabras, o tal vez porque que en el fondo siempre quise que Sandra se pareciera a Ángela en cuanto a su don de gente, o porque pensé que Sandra necesitaba amigas valiosas como Ángela como un ejemplo a seguir... no lo sé. Tal vez por todas esas razones juntas.
El hecho es que como quien se decide por la aventura en vez de la seguridad de la rutina, la invité, y al mismo tiempo llamé a Ángela para preguntarle si estaba de acuerdo con la idea de llevar a mi ex-novia a nuestra cita. Afortunadamente Ángela es una chica moderna de mente abierta y muy segura de sí misma, y aún conociendo toda la historia conflictiva entre Sandra y yo, y sabiendo lo loca que fue siempre (incluso atentando contra mi vida, pero eso lo contaré en otro capítulo) decidió aceptar y darle una oportunidad a la amistad.
Fue así que con cierto temor mezclado con adrenalina, recibí a Sandra y de inmediato salimos a recoger a Ángela. Mientras en el camino iba pensando qué hacer, se me ocurrió llevarlas a un karaoke. Ángela aceptó encantada puesto que siempre ha sido una cantante genial, y a Sandra le pareció una idea novedosa puesto que nunca había estado en uno.
Cuando llegamos al karaoke, éste se encontraba vacío por ser domingo pero igual nos quedamos y nos sentamos en los sillones alrededor de una de las mesas, pedimos cerveza negra y pisco sour, teníamos la pista de baile-escenario, barra, y todo el local a nuestra disposición. De arranque Ángela se lució con una canción romántica de Mocedades que nos emocionó a todos y eso hizo aflorar en nosotros el músico-poeta-loco que dicen todos llevamos dentro. Para mi sorpresa cuando le entregaron el micrófono a Sandra, ella no se sintió menos y por el contrario lo hizo muy bien!. Yo estaba incrédulo, valgan verdades, siempre la recordé como una pésima cantante, y si le aguanté escuchar sus chillidos alguna vez en el pasado, fue sólo porque el amor nos vuelve como a Shakira sordos, ciegos, mudos y hasta brutos no paramos... sin embargo al parecer con los años Sandra había mejorado mucho, y en qué forma!. Así que esta vez el punto flojo sería yo, que siempre fui muy malo para entonar. No obstante, poco a poco fui aclarando la voz e incluso descubrí que cantando en inglés las canciones me salían mucho mejor que en castellano, tal vez porque son las que más escucho.
Con el pasar de los minutos y ya con más confianza, decidí salir a cantar al escenario una de Joaquín Sabina, aquello pareció remover algunos recuerdos en Sandra -o tal vez serían las cervezas de malta que se tomó y porque siempre fue muy cabeza de pollo con el alcohol- pues a la siguiente canción decidió –medio en broma, medio en serio- "dedicarme" una canción de Gloria Trevi... el que haya escuchado esas canciones de su primera etapa como cantante cuando vivía arrastrada por su novio explotador, comprenderá el sentido de tales líricas... Ante la cara de sorpresa de Ángela, al principio me reí, y aunque por dentro -humano al fin- me sentía como un objeto en disputa, tuve que poner la mejor cara de palo que me salió, para no despertar suspicacias, ni celos obviamente.
Aunque por si acaso con el rabillo del ojo, yo andaba mirando al personal de seguridad -con la loca de Sandra nunca se sabe- en realidad, yo asumí que ella no lo hacía por celos, sino sólo porque a Sandra nunca le gustó sentirse desplazada, siempre quiso ser la favorita y ganar en todo, ahora quería ser la chica "a la que nunca se olvida". Siempre ella, la más jodida.
Por suerte en la siguiente canción, mientras Sandra salió al escenario a cantar una salsa muy alegre, abracé a Ángela y dándole un sonoro beso en la frente la llevé junto a la loca-jodida para que bailáramos juntos y allí se acabaron las puyas y todo volvió a la normalidad, sabía que con ello Sandra se daría por satisfecha y volvería a ser la chica amable que había sido hasta ahora. Al final todo terminó en una pequeña fiesta y hasta el personal del local se animó a cantar desde la barra y a celebrar junto a nosotros.
Nunca olvidaré esa noche, después de todo la pasamos genial, nos divertimos mucho, ellas se cayeron muy bien y parece que serán buenas amigas de ahora en adelante, yo por mi parte sin querer maté dos pájaros de un tiro: le llevamos un poco de alegría a Sandra y la hicimos sonreír durante largo rato y de paso despejé los fantasmas que veía Ángela en mi relación con mi ex-novia, puesto que pudo comprobar que solo somos amigos. Ahora al parecer, Ángela ha decidido -esta vez sí- darme una oportunidad para ver hasta donde llegamos, ya veremos.
lunes, 2 de mayo de 2011
Tres canciones de mis favoritas: Belle and Sebastian (Indie Pop)
Una de mis grupos favoritos, me gusta esta página porque tiene los audios, letras, y además una traducción muy buena al español, difrútenlas
Belle and Sebastian - Another Sunny Day
Belle and Sebastian - Get me Away from here, I'm dying
Belle and Sebastian - The boy with the arab strap
Belle and Sebastian - Another Sunny Day
Belle and Sebastian - Get me Away from here, I'm dying
Belle and Sebastian - The boy with the arab strap
domingo, 1 de mayo de 2011
CAPÍTULO 1
En el año de nuestro Señor de 2011 ... asi empezaban las historias antiguas no? pero no se asusten este blog no habla de religión, al menos no por ahora, sino que son los efectos colaterales de los huevos del conejo de Pascua ¿?. Toda esta idea del blog nació gracias a una persona que no conozco, ella ha creado un blog donde coloca sus mejores fotos con la finalidad de conocer más personas y hacer más amigos. Así que como yo tenía este blog olvidado, aproveché la oportunidad para quitarle un poco de polvo, agregar a mi nueva amiga que no conozco en persona y contar mi primera historia...
Como algunos de los que me conocen ya lo saben, hace algunos años tuve la ¿mala? suerte de involucrarme sentimentalmente con una chica que luego de terminada nuestra relación, decidió iniciarse en el mundo de la prostitución. Su historia completa ya la contaré más adelante en otras entradas. Por ahora la llamaremos Paola.
Resulta que una mañana hace ya algúnos años, después de tiempo sin ver a Paola, me llamó sorpresivamente para pedirme que no fuera a trabajar y que desayunáramos juntos. Así lo hice, fui a buscarla a su departamento y en la conversación me comentó que estaba buscando un lugar para vivir y poder dedicarse a su trabajo sin que su familia sospechara de sus actividades. Me quedé muy sorprendido cuando me propuso alquilar juntos un departamento a medias y que simuláramos haber vuelto a ser novios. A cambio de este favor yo tendría los derechos normales de cualquier pareja, es decir poder acceder a sus servicios sexuales sin pagar ningún adicional al de la media pensión y ella me acompañaría a cualquier sitio al que yo quisiera ir, cine, viajes, fiestas, reuniones de trabajo, de amigos y familiares, mi ya familia la conocía como una chica "decente" pues como mencioné antes ella ya había sido mi novia alguna vez, así que en teoría no habría ningún problema.
Al principio como era de esperarse me sentí ofendido, incrédulo de que me propusiera aquello, pero luego ya conforme me fue explicando las ventajas a las que yo tendría derecho en mi nueva condición, las cuales incluían además de todo, el derecho a estar con otras chicas, entonces mi sentimiento primario del macho en celo salió a relucir y el ceño fruncido se me fue transformando en un gesto de análisis, y finalmente terminó en una sensación de entusiasmo que por poco me obliga a abrazarla, besarla y cargarla en hombros gritando "todas las mujeres deberían ser como tú". Porque siendo sinceros, que le propongan todo eso a un hombre sin compromiso, es poco menos que una bendición y no se me alarmen aquellos puritanos, que cada vez que la novia se les pone celosa sin que hayan hecho algo, o está en sus días de solo-quiero-joderte-porque-asi-te-demuestro-mi-amor, no les ha pasado que la quieren largar de vacaciones al VRAE.
Pero, maldita la hora en que le pedí consejo a mis amigos más cercanos porque todos me dijeron que estaba loco, y claro que estoy loco, pero eso que tenía que ver! En realidad los hombres me gritaban Maestro! y Olé matador! pero mis amigas me lanzaron miradas como se le mira a un despreciable reptil. Ellos no lo entendían... Aquí me estaban ofreciendo sexo gratis con una chica hermosa sin ninguna obligación más que la de compartir el departamento y disimular ante la gente. A fin de cuentas el permitir que mi acompañante ofreciera sus servicios sexuales dos veces por semana en algun hotel de Lima para pagar sus estudios no tendría porque afectarme. Sin embargo, sí me afectaba, y la razón era muy simple, mis amigos me hicieron ver que yo aún sentía algo por la condenada, y si me involucraba nuevamente con ella no podría mantener mis sentimientos reprimidos mucho tiempo, terminaría enamorándome nuevamente de ella, y por supuesto sufriendo como un desgraciado y arruinando mi vida. Descubrí que (lamentablemente) tengo escrúpulos a pesar de todo, y renegando por culpa de mis inoportunos valores, tuve que negarme... sabiendo que ese sentimiento de que has perdido una oportunidad única aparecerá más temprano que tarde.
Traté a continuación de inventar toda clase de excusas para mi negativa, pero ella siguió insistiendo durante todo el día, y al final la convencí de lo descabellado de su idea y de que era mejor que viviera con otra colega. Acordamos entonces que yo le ayudaría a buscar un departamento, y fue así que me puse a revisar las páginas de servicios sexuales buscando una compañera para mi querida amiga. Entre ellas estaba K, cuyas fotos me impresionaron a primera vista, asi que decidí escribirle y para mi sorpresa me contestó de inmediato y aunque al final K nunca llegó a vivir con Paola, siempre la mantengo entre mis contactos puesto que parece ser una persona agradable a diferencia de otras chicas que se dedican a este trabajo. Tal como le sucede a a la mayoría de ellas, mi amiga Paola terminó convirtiéndose en una persona totalmente fría y calculadora, endureciendo más aún su corazón y lo peor, sintiendo envidia y rencor hacia el mundo que la rodea, no sé si será un proceso irreversible, en algunas parece que no lo es. Lo único que puedo esperar, es que deje intacto aunque sea un trozo muy pequeño en el fondo de su corazón, al cual no pueda llegar nadie, ni siquiera ella misma para que no termine vendiéndolo también al mejor postor y quedándose más sola que nunca.
PD: VRAE es una zona de la amazonía peruana dominada por terroristas y narcotraficantes, donde la vida vale menos que en el viejo oeste californiano.
Como algunos de los que me conocen ya lo saben, hace algunos años tuve la ¿mala? suerte de involucrarme sentimentalmente con una chica que luego de terminada nuestra relación, decidió iniciarse en el mundo de la prostitución. Su historia completa ya la contaré más adelante en otras entradas. Por ahora la llamaremos Paola.
Resulta que una mañana hace ya algúnos años, después de tiempo sin ver a Paola, me llamó sorpresivamente para pedirme que no fuera a trabajar y que desayunáramos juntos. Así lo hice, fui a buscarla a su departamento y en la conversación me comentó que estaba buscando un lugar para vivir y poder dedicarse a su trabajo sin que su familia sospechara de sus actividades. Me quedé muy sorprendido cuando me propuso alquilar juntos un departamento a medias y que simuláramos haber vuelto a ser novios. A cambio de este favor yo tendría los derechos normales de cualquier pareja, es decir poder acceder a sus servicios sexuales sin pagar ningún adicional al de la media pensión y ella me acompañaría a cualquier sitio al que yo quisiera ir, cine, viajes, fiestas, reuniones de trabajo, de amigos y familiares, mi ya familia la conocía como una chica "decente" pues como mencioné antes ella ya había sido mi novia alguna vez, así que en teoría no habría ningún problema.
Al principio como era de esperarse me sentí ofendido, incrédulo de que me propusiera aquello, pero luego ya conforme me fue explicando las ventajas a las que yo tendría derecho en mi nueva condición, las cuales incluían además de todo, el derecho a estar con otras chicas, entonces mi sentimiento primario del macho en celo salió a relucir y el ceño fruncido se me fue transformando en un gesto de análisis, y finalmente terminó en una sensación de entusiasmo que por poco me obliga a abrazarla, besarla y cargarla en hombros gritando "todas las mujeres deberían ser como tú". Porque siendo sinceros, que le propongan todo eso a un hombre sin compromiso, es poco menos que una bendición y no se me alarmen aquellos puritanos, que cada vez que la novia se les pone celosa sin que hayan hecho algo, o está en sus días de solo-quiero-joderte-porque-asi-te-demuestro-mi-amor, no les ha pasado que la quieren largar de vacaciones al VRAE.
Pero, maldita la hora en que le pedí consejo a mis amigos más cercanos porque todos me dijeron que estaba loco, y claro que estoy loco, pero eso que tenía que ver! En realidad los hombres me gritaban Maestro! y Olé matador! pero mis amigas me lanzaron miradas como se le mira a un despreciable reptil. Ellos no lo entendían... Aquí me estaban ofreciendo sexo gratis con una chica hermosa sin ninguna obligación más que la de compartir el departamento y disimular ante la gente. A fin de cuentas el permitir que mi acompañante ofreciera sus servicios sexuales dos veces por semana en algun hotel de Lima para pagar sus estudios no tendría porque afectarme. Sin embargo, sí me afectaba, y la razón era muy simple, mis amigos me hicieron ver que yo aún sentía algo por la condenada, y si me involucraba nuevamente con ella no podría mantener mis sentimientos reprimidos mucho tiempo, terminaría enamorándome nuevamente de ella, y por supuesto sufriendo como un desgraciado y arruinando mi vida. Descubrí que (lamentablemente) tengo escrúpulos a pesar de todo, y renegando por culpa de mis inoportunos valores, tuve que negarme... sabiendo que ese sentimiento de que has perdido una oportunidad única aparecerá más temprano que tarde.
Traté a continuación de inventar toda clase de excusas para mi negativa, pero ella siguió insistiendo durante todo el día, y al final la convencí de lo descabellado de su idea y de que era mejor que viviera con otra colega. Acordamos entonces que yo le ayudaría a buscar un departamento, y fue así que me puse a revisar las páginas de servicios sexuales buscando una compañera para mi querida amiga. Entre ellas estaba K, cuyas fotos me impresionaron a primera vista, asi que decidí escribirle y para mi sorpresa me contestó de inmediato y aunque al final K nunca llegó a vivir con Paola, siempre la mantengo entre mis contactos puesto que parece ser una persona agradable a diferencia de otras chicas que se dedican a este trabajo. Tal como le sucede a a la mayoría de ellas, mi amiga Paola terminó convirtiéndose en una persona totalmente fría y calculadora, endureciendo más aún su corazón y lo peor, sintiendo envidia y rencor hacia el mundo que la rodea, no sé si será un proceso irreversible, en algunas parece que no lo es. Lo único que puedo esperar, es que deje intacto aunque sea un trozo muy pequeño en el fondo de su corazón, al cual no pueda llegar nadie, ni siquiera ella misma para que no termine vendiéndolo también al mejor postor y quedándose más sola que nunca.
PD: VRAE es una zona de la amazonía peruana dominada por terroristas y narcotraficantes, donde la vida vale menos que en el viejo oeste californiano.
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