lunes, 23 de mayo de 2011

El Karaoke

Siempre me he sentido más lleno de vida cuando me se me ponen por delante las situaciones inesperadas, y con el pasar de los años me voy dando cuenta que haga lo que haga al final las cosas resultan más o menos bien.

El último fin de semana tenía pactada una cita con la chica que me roba el sueño: Ángela, una morena espectacular y tan bella persona a la que conozco hace muchos años y con la que siempre me unió una amistad muy fuerte y que ha evolucionado en algo más fuerte con el paso del tiempo. Lamentablemente Ángela ha tenido la mala suerte de pasar por una decepción amorosa que la ha llevado a preferir estar sola y con poca fe en el amor, sin embargo la misión en este momento de super Kalin es recuperar esa fe perdida como en la canción de Roberto Blades. Resulta que Ángela y yo iríamos a ver una película, y aquél domingo justo mientras me duchaba antes de salir a recogerla, recibí una llamada de mi ex-novia, Sandra, con la que siempre mantengo cierta comunicación a pesar del tiempo.
Aló Kalinixenko como estás?
– Muy bien Sandrita, estoy alistándome para salir porque tengo una cita.
– Exactamente! te aviso que tienes una cita pero conmigo! justo estoy yendo hacia tu casa en un taxi, llego en 10 minutos... tienes que agradecerle al cielo porque de todos los chicos afortunados que podría haber elegido para salir hoy domingo, te he elegido a ti, así que apresúrate...
Me reí por un momento incrédulo ante la situación, porque asi pasa cuando sucede: uno quiere citas y nunca hay nadie y cuanto esta saliendo con alguien siempre se aparecen varias oportunidades juntas. Me reí también porque Sandra siempre fue así de presuntuosa, pero ante su silencio posterior, no tuve duda de que hablaba en serio y que como hacía mucho tiempo no lo hacía, había decidido aparecerse así de improviso en mi vida porque disfrutaba ponerlo todo de cabeza.
Le expliqué que esta vez era imposible porque estaba a punto de salir y ya tenía una persona a la que quiero dedicarle mi tiempo. Ella al instante puso un interés inusitado y de inmediato cambió su actitud de soberbia por una de sinceridad, replicando:
– Pero Kalin, mira por favor no seas malo, la verdad estoy yendo hacia tu casa porque me siento sola, no tengo con quien salir, aunque te parezca increíble no tengo a nadie, ni familia ni amigos y estoy realmente mal de ánimo...

Conmovido, comprendí entonces que la vida te pasa facturas cuando te portas mal con la gente, hace mucho tiempo yo me había alejado de esa chica gritándole justamente que por tratar mal a los que la rodean, tarde o temprano siendo ella tan guapa, se quedaría sola, y tal cual... aunque nunca quise que sucediera realmente. Después de meditarlo por unos instantes, y mientras me terminaba de vestir, y renegando porque desde niño me dieron pena los pajaritos heridos en la chacra de mi abuelo, decidí darle una oportunidad: se me ocurrió la delirante idea de invitarla a mi cita y presentarla con mi nueva novia (en este punto varios estarán moviendo la cabeza negativamtente), juntaría a mis dos amores (pasado y presente) a riesgo de que se vuelvan en mi contra como casi siempre suele suceder en estas situaciones.

Aún no sé bien porqué lo hice, tal vez fue por la curiosidad de ver que tanto había cambiado Sandra, tal vez porque aún la extraño, o porque soy un sentimental sin remedio y m conmovieron sus palabras, o tal vez porque que en el fondo siempre quise que Sandra se pareciera a Ángela en cuanto a su don de gente, o porque pensé que Sandra necesitaba amigas valiosas como Ángela como un ejemplo a seguir... no lo sé. Tal vez por todas esas razones juntas.

El hecho es que como quien se decide por la aventura en vez de la seguridad de la rutina, la invité, y al mismo tiempo llamé a Ángela para preguntarle si estaba de acuerdo con la idea de llevar a mi ex-novia a nuestra cita. Afortunadamente Ángela es una chica moderna de mente abierta y muy segura de sí misma, y aún conociendo toda la historia conflictiva entre Sandra y yo, y sabiendo lo loca que fue siempre (incluso atentando contra mi vida, pero eso lo contaré en otro capítulo) decidió aceptar y darle una oportunidad a la amistad.

Fue así que con cierto temor mezclado con adrenalina, recibí a Sandra y de inmediato salimos a recoger a Ángela. Mientras en el camino iba pensando qué hacer, se me ocurrió llevarlas a un karaoke. Ángela aceptó encantada puesto que siempre ha sido una cantante genial, y a Sandra le pareció una idea novedosa puesto que nunca había estado en uno.

Cuando llegamos al karaoke, éste se encontraba vacío por ser domingo pero igual nos quedamos y nos sentamos en los sillones alrededor de una de las mesas, pedimos cerveza negra y pisco sour, teníamos la pista de baile-escenario, barra, y todo el local a nuestra disposición. De arranque Ángela se lució con una canción romántica de Mocedades que nos emocionó a todos y eso hizo aflorar en nosotros el músico-poeta-loco que dicen todos llevamos dentro. Para mi sorpresa cuando le entregaron el micrófono a Sandra, ella no se sintió menos y por el contrario lo hizo muy bien!. Yo estaba incrédulo, valgan verdades, siempre la recordé como una pésima cantante, y si le aguanté escuchar sus chillidos alguna vez en el pasado, fue sólo porque el amor nos vuelve como a Shakira sordos, ciegos, mudos y hasta brutos no paramos... sin embargo al parecer con los años Sandra había mejorado mucho, y en qué forma!. Así que esta vez el punto flojo sería yo, que siempre fui muy malo para entonar. No obstante, poco a poco fui aclarando la voz e incluso descubrí que cantando en inglés las canciones me salían mucho mejor que en castellano, tal vez porque son las que más escucho.

Con el pasar de los minutos y ya con más confianza, decidí salir a cantar al escenario una de Joaquín Sabina, aquello pareció remover algunos recuerdos en Sandra -o tal vez serían las cervezas de malta que se tomó y porque siempre fue muy cabeza de pollo con el alcohol- pues a la siguiente canción decidió –medio en broma, medio en serio- "dedicarme" una canción de Gloria Trevi... el que haya escuchado esas canciones de su primera etapa como cantante cuando vivía arrastrada por su novio explotador, comprenderá el sentido de tales líricas... Ante la cara de sorpresa de Ángela, al principio me reí, y aunque por dentro -humano al fin- me sentía como un objeto en disputa, tuve que poner la mejor cara de palo que me salió, para no despertar suspicacias, ni celos obviamente.

Aunque por si acaso con el rabillo del ojo, yo andaba mirando al personal de seguridad -con la loca de Sandra nunca se sabe- en realidad, yo asumí que ella no lo hacía por celos, sino sólo porque a Sandra nunca le gustó sentirse desplazada, siempre quiso ser la favorita y ganar en todo, ahora quería ser la chica "a la que nunca se olvida". Siempre ella, la más jodida.

Por suerte en la siguiente canción, mientras Sandra salió al escenario a cantar una salsa muy alegre, abracé a Ángela y dándole un sonoro beso en la frente la llevé junto a la loca-jodida para que bailáramos juntos y allí se acabaron las puyas y todo volvió a la normalidad, sabía que con ello Sandra se daría por satisfecha y volvería a ser la chica amable que había sido hasta ahora. Al final todo terminó en una pequeña fiesta y hasta el personal del local se animó a cantar desde la barra y a celebrar junto a nosotros.

Nunca olvidaré esa noche, después de todo la pasamos genial, nos divertimos mucho, ellas se cayeron muy bien y parece que serán buenas amigas de ahora en adelante, yo por mi parte sin querer maté dos pájaros de un tiro: le llevamos un poco de alegría a Sandra y la hicimos sonreír durante largo rato y de paso despejé los fantasmas que veía Ángela en mi relación con mi ex-novia, puesto que pudo comprobar que solo somos amigos. Ahora al parecer, Ángela ha decidido -esta vez sí- darme una oportunidad para ver hasta donde llegamos, ya veremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario