lunes, 21 de mayo de 2012

El dia que casi mato al viejo del susto

Una noche cuando estaba a punto de salir a una discoteca con mis amigos, recibí la  llamada de una ex novia con la que no tenía una relación formal pero nos veíamos cada cierto tiempo. Se le oía totalmente ebria y me pedía, casi exigiendo, que la recogiera en un bar en el que se encontraba con sus amigas, porque no quería llegar a su casa y que su madre la viera en ese estado tan lamentable. Le expliqué que no podía, porque esa noche tenía un compromiso y ya me estaba alistando para salir, pero ella, terca como todos los borrachos, no entendía razones. Luego de una breve discusión, quedamos en que ella vendría a mi casa y se quedaría a descansar en mi cuarto hasta el día siguiente, total, yo seguramente regresaría al amanecer, así que en teoría nadie la vería y yo la llevaría a su casa antes de que despertaran mis padres.

Al cabo de una hora y cuando yo ya empezaba a preocuparme, porque el taxi que la traía estaba demorando mucho, recibí un sms que decía:
– Kali, ayúdame no sé donde me está llevando el taxista...
En ese momento me asusté y pensé en lo peor que le podría pasar, más aún cuando por más que la llamaba no me contestaba. Me quedé sumamente preocupado, llamé a la policía para que rastrearan su celular y todo, luego, sin saber qué más hacer me puse a rezar por su bien. Luego de media hora de angustia, me volvió a llamar diciendo que se había bajado del taxi porque no se acordaba bien cómo llegar a mi casa, así que había decidido llegar a pie... sola, en sábado cerca de la medianoche, con su celular carísimo y su ropa fashion que definitivamente en mi barrio no pasarían desapercibidos jamás para los ladrones, pandilleros, fumones, mañosos y un largo etc... esta chica sí me estaba dando un buen susto... Salí de inmediato a recorrer la zona para buscarla, pero no la encontré, así que volví a casa más preocupado. Pero luego de unos minutos por fin se apareció tambaleándose en la puerta, al punto que casi nos caemos cuando se me abalanzó al momento en que le abrí. Me sentí sumamente aliviado al ver que estaba bien, pero aún así la bombardeé a preguntas, sin obtener ninguna respuesta clara.

Prácticamente la cargué hasta llegar a la sala, y apenas la eché en el sillón, me jaló y me empezó a besar frenéticamente. Yo le volví a explicar que no podía ser esa noche, porque tenía que salir. Así que me preguntó con quienes iba a salir. Cuando le dije que con unos compañeros de trabajo, se quedó desilusionada pero tranquila, pero cuando le mencioné que además irían un par de amigas, de las cuales una era mi ex y la otra me quitaba el sueño, montó en cólera y se empecinó en no dejarme salir, sólo para que no me fuera con ellas a la discoteca.

Yo intenté calmarla y hacerla entrar en razón, así que ella cambió de estrategia y optó por seducirme sabiendo que con la cólera no lograría nada. Mientras mis amigas me reventaban el celular, sumamente molestas porque las estaba haciendo esperar demasiado (se suponía que yo las recogería para ir a la disco), la borracha me jaloneaba y me arrastraba a punta de besos y palabras cariño-sucias como las llamo yo. Estaba en un dilema, tenía dos opciones: o dejaba a la borracha super caliente y me iba de inmediato donde mis amigas, o sucumbía a mis propios deseos y las dejaba a mis amigas esperando una hora más... total ya estaba bastante demorado, y ellas podían ir avanzando sin mí.

No se necesita conocerme demasiado para adivinar que opté por la segunda alternativa, creyendo tontamente, que luego de llevarla a la cama se dormiría. Resultó peor... Luego de una hora de sexo apasionado, yo prácticamente estaba mareado por su aliento alcoholico, y contrario a mis planes, ella quería más. Me dí cuenta entonces de que su plan era envolverme entre sus piernas toda la noche, para que yo no saliera por deseo o por agotamiento o por lo que ocurriera primero.

Decidí que ya había sido suficiente. Traté de escaparme de ella pero era imposible, se me prendía fuertemente y me gritaba que yo no saldría de la casa, que ella también era mi amiga, que merecía respeto y que yo no era un caballero por dejarla allí durmiendo sola... me decía de todo y hasta le tuve que tapar la boca para que no gritara. Me hizo recordar a cuando años atrás, otra novia loca me secuestró en su departamento y se plantó en la puerta armada con un cuchillo y un tenedor para que yo no me fuera. Aquella vez recuerdo que logró apuñalarme con el cuchillo y terminé con la camisa hecha jirones. Pero aquella loca sí era de cuidado, la de ahora era más sensata y no llegaría a tanto... pensé.

Empezó a echarse en el piso diciendo que se quedaría a dormir allí para que todos en mi casa vieran al despertar cómo yo la había dejado tirada y me había largado. Yo ya no sabía cómo convencerla de que subiera a mi cuarto a dormir y se callara. La hubiera cargado pero ella no se dejaba y seguramente nos hubiéramos rodado por las escaleras. Intenté por todos lo medios de hacerla entrar en razón, entrar al cuarto de visitas o a mi cuarto pero no se pudo. Así que la eché en el sillón de la sala y la abrigué con frazadas y me escapé como pude echándole llave.
Mi plan era regresar antes de que despertaran mis padres y sacarla de la casa o llevarla a mi cuarto hasta que estuviera mejor, pero no contaba con que en medio de la madrugada ella se levantaría y empezaría a mandarme mensajes para que volviera, y como yo estaba bailando y divirtiéndome, no los leí ni contesté nunca.

Lo siguiente del relato me lo contó mi madre al día siguiente totalmente enfurecida y con razón: Resulta  que la borracha intentó salir de mi casa, pero sólo llegó hasta la cochera, donde se quedó atrapada muerta de frío. Empezó entonces a dar vueltas y mandarme más mensajes, prendió la luz y eso la salvó. Mi padre es un anciano, ex-militar que suele levantarse cuando canta el gallo, siempre primero, como en el cuartel. Así que lo despertó la luz prendida y bajó a investigar armado con su pistola automática. Justo en el momento en que Rambo se acercaba a meterle plomo a los ladrones, en el silencio de la noche mi querida ex le tocó la puerta y al pobre viejo casi le da un infarto. Años antes le había dado un derrame cerebral asi que no podía andar jugando con sus emociones. Todo el dia siguiente estuvo con la presión alta y de paso mi madre también pero lo de ella era de la pura cólera... Me dijo que el viejo abrió la puerta e hizo entrar a la chica y hasta parece que la ayudó a subir a mi cuarto a que descansara.

Yo regresé al día siguiente sin saber nada, y la encontré durmiendo en mi cuarto... me acosté junto a ella pero cuando desperté ya no estaba... sólo pude ver la cara larga de mi madre en el comedor diciéndome:
– Supongo que esa señorita no volverá a venir ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario