Bueno yo siempre digo q la realidad suele ser más alucinante que la ficción, y ayer vaya q lo re-comprobé, resulta al parecer, que el gato q se comió a mi hamster ha decidido declarar mi casa como su feudo.
Al más puro estilo de Don Gato y su pandilla (Top Cat) tuvo la frescura de ingresar nuevamente por una ventana, quizás hace un par de días, (no lo sé con exactitud), trayendo nada más y nada menos que una paloma recién cazada.
Como la habitación en cuestión tiene vista a la calle y solo la uso yo muy de vez en cuando, nadie lo molestó. Allí la desplumó, devoró y durmió la siesta cómodamente hasta llegar la noche. Al día siguiente decidió repetir la operación y ya no con una sino con quien sabe cuántas desafortunadas y regordetas palomas de los árboles del jardín posterior de mi casa.
El hecho es que luego de un par de días cuando se me ocurrió entrar al cuarto en cuestión, me llevé tremenda sorpresa al encontrar el suelo cubierto de plumas y algunos pequeños cerritos de (supongo yo, porque a estas alturas a la pobres palomas ni su mamá-paloma las reconocería) huesos y partes de palomas y hasta una masa asquerosa que hasta ahora no adivino qué diablos era, aunque presumo que eran las regurgitaciones del mismo gato o tal vez su baño porque tal como dicen el gato es un animal muy limpio y sólo dejó esos desperdicios en un sólo lugar, pequeño favor que me regaló entre tanta desolación y muerte.
En fin ya recuperado del shock, escuché unos ruidos detrás de un librero antiguo de mi época universitaria, y tal como lo presentí desde que entré al cuarto, ahí estaba escondido el susodicho, "agazapado en su habitacion fusil en mano Matador" y mirándome entre las rendijas de los libros con sus enormes ojos verdes. Ninguno de los dos hizo movimiento alguno, yo porque estaba de nuevo en shock, y esa bestia porque por su tamaño no parecía ser un gato sino un gato montés!. Además noté que por su actitud no estaba dispuesto a dejar que lo eche de mi casa así como así, por más que lo espanté, me seguía mirando como si fuera a saltar sobre mí en cualquier momento.
No me quedó más remedio que retirarme para traer apoyo logístico, un palo de escoba y por si acaso gas pimienta no vaya a ser que el animalito me quisiera dejar algún (otro) recuerdo en la cara. Y qué creen? aún con el palo de escoba, Garfield no se quería mover de su sitio y sólo daba vueltas cerca de la ventana como esperando el momento de atacar. Ahora el intruso (¿o la presa?) parecía ser yo... no podía creerlo!
Me retiré de nuevo y traje ahora sí un escobillón enorme y con eso lo fui empujando hacia la ventana y aún parado en el filo no quería largarse, hice un último empujón con el escobillón para tirar a Garfield por la ventana hacia el vacío, y recién allí reaccionó con furia: maullando como loco quiso venirse contra mí, por suerte el escobillón era largo y lo contuve pero me llevé un vidrio de la mampara en el intento y con el ruido de los pedazos cayendo dentro y fuera del cuarto hacia la calle, se armó tal escándalo que finalmente el minino salió huyendo hacia los techos vecinos.
Después de ello me quedó la tarea de limpiar todo el regadero de vidrios, desechos de plumas, palomas muertas, puficats y solo Dios sabe qué más, y la verdad, varias horas después ya no me quedaron ganas de tener gato como mascota, no porque tenga miedo no! sino que hombre con gato se ve medio gay... sólo por eso... No.
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